Dissidents in Cuba
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MIEDO O QUÉ?

¿MIEDO O QUÉ?
2007-03-23.
Hugo Araña, Bibliotecario y Periodista Independiente, Corresponsal en la
isla de Misceláneas de Cuba

La ofensiva que lleva a cabo la ETECSA junto al MININT (Ministerio del
Interior) contra los ciudadanos que poseen antenas parabólicas por todo
el país, ya es conocimiento de todos. La prensa oficialista lo ha
resaltado, clasificándolo como actividades ilegales.

Es más, a los osados que fabricaban artesanalmente esos equipos, las
multas rebasaron los miles de pesos, y la confiscación de los
materiales para construirlas.

Y como detalle, que no puede faltar cuando sucede casos como éstos, a
los sancionados los ponen como vagos consitudinarios, de pésima conducta
social, mal visto en sus comunidades, etc. etc. etc. No podría ser de
otra manera para el régimen.

Ahora, si hubieran trabajado para el Estado, pues éstos serían, buenos
trabajadores, revolucionarios, conscientes del momento que viven, y a lo
mejor, candidatos a que en sus pechos les impusieran alguna medalla.
Porque aquí en la Isla, todo radica en lo que estás y a quién sirves. Y
si no sirves a quién ostenta el poder, pues a denigrarlos.

Esas antenas fueron o son (según las autoridades), una forma de
permitir que entrara propaganda enemiga, distorsión de realidades,
superficialismos, banalidades que, reflejó el diario Granma, no se
aviene con los preceptos que preconiza el sistema.

Pero más que eso, que en sí todo no es verdad, sino que en el mundo en
que vivimos, cada uno tiene derecho a escoger lo que prefiera, así sea
tan banal como vacío. La elección es de cada cual.

Y más allá todavía, es que aunque no lo quieran admitir las autoridades
cubanas, hay un MIEDO, así, con mayúscula, porque el cubano de a pié
sepa que allá, fuera de nuestras fronteras, también existen cosas
buenas, grandes adelantos, preocupaciones por el medio ambiente,
desarrollo que poco a poco se va fomentando en países de los llamados
subdesarrollados, pese a cualquier tropiezo que pueda presentarse.

Anotamos esto, porque la propaganda que esgrime la prensa cubana,
regida, dirigida, supervisada y analizada según sus intenciones, es
llevada hasta los extremos, con el fin de que nuestros cerebros la
acepte como única a tener en cuenta. Esa es la que nos dan tanto en la
plana, como radial o televisiva.

Y es ahí que estos cubanos, que ansiaron conocer un poco más de lo que
verdaderamente sucede en otras partes del planeta, las autoridades no lo
permiten, porque temen. Temen que saquemos conclusiones, comparaciones,
que, si las aceptemos, nos iríamos desprendiéndonos día a día a las
informaciones conque nos bombardean día tras día, que ya nos cansan, que
ya nos aburren, porque no permiten la otra, con todo lo malo o bueno que
pudieran transmitir llegue a nosotros.

Esta situación ya se adivinaba cuando el Ministerio de Comunicaciones
pasó al mando de Ramiro Valdés. Miembro que muchos catalogan como
perteneciente a la dura y vieja guardia. Cuyos procedimientos
revolucionarios (¿?) se quedaron congelados a finales de los sesentas. Y
de ahí no avanzó.

Otros, ateniéndose a problemas sicológicos que actúan en la vida de este
Ministro, todo pudiera ser como una solapada venganza porque hasta uno
mismo de sus hijos, optó por abandonar el país. Y para demostrarnos de
lo que es capaz, apretó más la tuerca y llevarla a casos extremos que
no sólo llevó a cabo la confiscación de las antenas parabólicas, sino
que arremetió también a los espacios de la Internet que no tantos
cubanos disfrutaban por debajo del telón. Aunque se sabía que estaban
cayendo en una clásica piratería porque no quedaba más remedio.

Nada señores. Por esto o por aquello, la comunicación con el exterior de
Cuba es prohibida. Pretenden incomunicarnos y volvernos como zombis,
para obedecer y admitir solamente lo que al Régimen le convenga que sepamos.

Por eso, cuando cualquier disidente u opositor dice o comenta de que en
Cuba no hay libertad de expresión, no es un sofisma. Es una verdad que
conlleva una serie de situaciones con pruebas palpables ¿Y qué prueba
más fehaciente no es ésa, máxime que el régimen se auto vanagloria de
nuestra superación cultural y política a prueba de fuego contra todo lo
malo que pueda acontecer lejos de la Isla?

Entonces, ¿estamos capacitados o no para discernir lo bueno y lo malo
venga de donde venga?

La contradicción es notable y cae por su propio peso. Como dijimos más
arriba es el MIEDO. Miedo que ellos ya presienten en la población
hambrienta de la otra información que no les conviene que conozcamos.

Estas acciones, la de las antenas y la Internet, a nuestro juicio,
parecen como preámbulo de levantar un muro entre nosotros y el exterior.
No como el que ahora separa México y los Estados Unidos, o como el
levantado en la Cijosdania entre palestinos e israelíes. Es mucho peor.
Este no tiene ni forma ni volumen. Sin embargo, está ahí. Frente y
contra nosotros. Es clásicamente un bloqueo erigido en nuestro propio
suelo. Lejos de la prédica dicha por nuestro Apóstol José Martí, al
proclamar que, "Ser cultos para ser libres".

http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=9438

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