Dissidents in Cuba
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Indemnizar o no

Indemnizar o no
julio 29, 2015 3:25 am·

Cuba actualidad, Arroyo Naranjo, La Habana, (PD) Mucho se escribe, luego
de las reaperturas de las embajadas en Washington y La Habana, sobre las
posibilidades reales de que sean complacidas las exigencias del gobierno
castrista para la plena normalización de las relaciones con los Estados
Unidos. Exigencias estas que más bien lo que han hecho es subir la
parada de un modo tal que lo más probable es que las relaciones no pasen
del status quo ahora conseguido. En definitiva, eso pudiera ser lo más
conveniente, no solo para la soberbia del régimen, sino para su propia
supervivencia, habida cuenta de su incapacidad para desenvolverse s en
condiciones de normalidad (por algo 56 años después de la toma del poder
siguen hablando de “revolución”).

En buena parte de lo que se escribe sobre el tema, hay mucha
especulación, manipulación interesada, tontería, wishful thinking,
pensamiento mágico, y hasta algún que otro análisis interesante.

No sabría en cuál de esas categorías ubicar el comentario de Ruslán
Olivares “Estados Unidos-Cuba, ¿quién debe a quién?”, aparecido el
pasado 21 de julio en el blog elcolimador.cubava.cu.

Para empezar, se trata de un blog, si no oficialista, “dentro de la
revolución”. De esos que hay que leer para saber por dónde van los
tiros, aunque sean de salva o para despistar.

Ruslán Olivares, con la manga al codo, le entra al engorroso tema de si
debe el Estado cubano pagar indemnizaciones por las propiedades
norteamericanas confiscadas o si es Estados Unidos el que debe
indemnizar a Cuba por los daños ocasionados por el embargo (el bloqueo,
como él lo llama).

Olivares se esfuerza por ser objetivo, pero no puede. No va más allá de
algunas verdades dictadas por el sentido común y la pulla, al final del
comentario, cuando a propósito de la conveniencia del borrón y cuenta
nueva en cuanto a las indemnizaciones, alude a “la gran parte de la
burocracia cubana y sus descendientes que han usufructuado los bienes
confiscados por décadas y sobre los que se sienten cada vez más dueños”.

¿Burocracia? ¿Por qué en aras de la precisión no utilizó Olivares
términos como elite, nomenclatura, máxima dirigencia?

Coincido con Ruslán Olivares en que “hacer borrón y cuenta nueva y
colocar el contador en cero” es lo más sensato que podrían hacer las
partes en cuanto a las indemnizaciones.

El régimen castrista no debe exagerar en su pose de guapo del barrio,
como si de veras se creyera el cuento de que “el imperialismo yanqui”
tuvo que rendirse ante la fuerza de las ideas de la revolución
–llamémosla así hasta tanto se acabe de convertir en otra cosa-, que a
duras penas logra tenerse en pie y que pide agua (e inversiones y
turistas) hasta por señas.

No obstante, los reclamos norteamericanos por las propiedades
confiscadas le darían argumentos al régimen para meter en su vieja
trinchera de necios a los que en palabras de Olivares temen “que vengan
del Norte a sacarlos de las casas y ponerles los bultos en la calle”.

Sería bien triste y deprimente el espectáculo de los menesterosos
habituales, atrincherados junto a los pocos privilegiados, para defender
los hoteles, las fábricas y las mansiones de “esta gente”.

Por demás, las reclamaciones norteamericanas no tienen apenas
posibilidades de éxito. En Cuba no hay mucho que recuperar, y sí que
reconstruir, luego de más de medio siglo de terremoto castrista.

Con tanta ruina y atraso, no hay de dónde sacar dinero para pagar lo que
se debe en concepto de indemnizaciones. Porque ni soñar en que la elite,
para poder pagar las compensaciones a los confiscados, vaya a quedarse
sin un centavo y estropear el futuro de millonarios de sus
descendientes. Y ni remotamente estaría en condiciones de pagar las
indemnizaciones un eventual gobierno democrático, que ni con catalejo se
ve venir a corto plazo, y que de llegar, no podría arriesgarse a hacer
naufragar la gobernabilidad con la imposición de medidas antipopulares
para exprimir centavo a centavo los millones que habría que pagar.

Sobre esto, dice Olivares: “Ni siquiera un gobierno soñado, encabezado
por sus mercenarios de la oposición (por más que quisiera éste) estaría
en condiciones de asumir tamaña deuda”.

Con el aferramiento al muy gastado epíteto “mercenario” para referirse a
los opositores al régimen, Olivares, que tenía la camisa arremangada,
termina por quitársela y mostrar su costillar.

Para Olivares, la oposición pro-democrática es ajena al pueblo cubano.
Es como si la CIA y la USAID hubiesen traído de Júpiter a los disidentes
y los hubiesen soltado en Cuba, con escafandras y todo.

Olivera asegura que “la oposición cubana, atada umbilicalmente a Miami,
apoya la posición de que Cuba debe indemnizar a los propietarios
estadounidenses (además de a los cubano-americanos)”. Y luego dispara:
“Cualquier cubano con dedos de frente y un mínimo de sentido común
comprende que el país no se encuentra en condiciones de pagar ningún
tipo de indemnización a Estados Unidos y que cualquiera que apoye
semejante posición, por mucho que se trate de vender como cubano y como
patriota, está asumiendo una posición antinacional. Pero así es nuestra
oposición, antinacional y por completo divorciada de la realidad y el
sentido común”.

Será para justificar su cobarde inacción, pero los que menos saben de la
oposición cubana son los que más vehemente opinan en contra de ella.

Evidentemente, Olivares sabe de la oposición solo lo que cuentan Granma,
Mesa Redonda y Cuba Debate.

¿De dónde saca Olivares que la oposición como un todo, cual monolito, es
partidaria del pago de las indemnizaciones? Gran parte de la oposición,
la mejor pensante, está más que advertida, convencida de la
imposibilidad material de hacerlo.

Olivares, que se da el lujo de calificar como se le antoje a la
oposición, parece ignorar que esta no logra unirse y ponerse de acuerdo
ni siquiera a la hora de firmar un documento para exigir, por ejemplo,
la liberación de los presos políticos. ¡Qué va a ser unánime en pagar
deudas que fueron contraídas cuando la inmensa mayoría de los opositores
gateaban o todavía no estaban nacidos ni siquiera sus padres!

¿Será que Olivares, luego de tantas décadas de dictadura, no es capaz de
concebir que haya matices u otra cosa que no sea la unanimidad ante las
órdenes del Jefe y el Partido Único?

Y eso de antinacional, ¡qué feo suena! En justicia, el calificativo le
vendría mejor a los que una vez juraron amor eterno al imperio soviético
y hoy se desgañitan como fleteras llamando al capital extranjero,
incluso a los yanquis, para venderles el país en pedacitos, mientras
egoístamente se dan la gran vida, olvidados de la miseria de este
pueblo. Esa casta dominante sí es antinacional y está “divorciada por
completo de la realidad y el sentido común”. Solo hay que oírles hablar.

Olivares, si repara en ello, lo disimula. Lástima, porque, lo repito, en
su comentario dice varias cosas sensatas. Y sensatez, en medio de tantos
cándidos que esperan milagros y testarudos que no quieren dar su brazo a
torcer, es lo que menos hay por estos días.

Para Cuba actualidad: luicino2012@gmail.com

Source: Indemnizar o no | Primavera Digital –
http://primaveradigital.net/indemnizar-o-no/

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