Dissidents in Cuba
We run various sites in defense of human rights and need support to pay for new servers. Thank you.
Calendar
October 2016
M T W T F S S
« Sep   Nov »
 12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930
31  
Translate (from Es)
EnglishFrenchGermanItalianPortugueseRussianSpanish
Archives

Robado, apresado y golpeado por la Seguridad del Estado

Robado, apresado y golpeado por la Seguridad del Estado
JUANNIER RODRÍGUEZ MATOS, Baracoa | Octubre 30, 2016

El miércoles 12 de octubre a las 5.40 de la tarde, cuando me dirigía
haci a un local de Etecsa en el centro de Baracoa, la voz del capitán
Alfredo Oliveros me amargó la tarde: “Juannier, vamos un momento a tu
casa que queremos hablar contigo, […], vamos a hacer un registro”, me
dijo en tono prepotente.

Llegó una patrulla de carretera y se bajó el chofer y un militar de
tropas especiales, que me esposó manos atrás y me hizo montar en la
parte trasera de la patrulla. Se subió conmigo y me miraba tanto y
fijamente que tuve que decirle: “Compadre, no me mires más”. Me
respondió: “No quisieras tú que yo te cogiera y te reventara a golpes”.

Me llevaron de vuelta a mi casa y allí estaban esperando Dieser Castro
Pelegrín (antes delegado del Ministerio del Interior, Minint, en
Baracoa, ahora no sé qué será), el agente de la Seguridad del Estado
Eliener Leyva, una oficial de la Policía Revolucionaria de Cuba con
número de identificación 25513, el instructor Diorvys Odelín Lamoth, un
camioncito con unos seis ù ocho militares de Tropas Especiales, los
delatores del comité de vigilancia Diosmarys Infante Palmero (presidenta
de la Federación de Mujeres Cubanas) y Meydi Durán Navarro (agente de la
Empresa de Servicios Especializados de Protección en el Minint), además
de Alfredo Oliveros. Me enseñaron una orden de registro firmada por
Elier López Carcasés, actual delegado del Minint en Baracoa. No dijeron
el motivo del registro.

Se llevaron mi computadora, un teléfono, un disco duro externo, dos
memorias de datos USB, varios libros y revistas, entre otras cosas.

Aquellas manos tomaban mis libros y los echaban en un saco sucio y con
algunos ejemplares decían en tono de burla: “Este me está quemando las
manos». Tomaron libros que ni siquiera mencionaban a Cuba, solo bastaba
que el título dijera libertad, derechos, ética, cívica, transición,
periodismo o democracia, cualquiera de esas palabras de las que siempre
ha dicho en escenarios internacionales el experimento llamado Revolución
que se cumple en Cuba. Los agentes alegaron que eran libros subversivos,
pero eran míos y no tenían el derecho de robármelos. Yo no voy a casa de
ningún comunista a decirle: “Oye, ese libro 100 horas con Fidel no
sirve. Dámelo, que voy a botarlo, que son 100 horas de mentiras”.

Lo que más me dolió fue que en esas memorias y computadora había años de
trabajo investigativo de mi licenciatura en Biología, mi trabajo de
diploma, una investigación reciente de varios meses de recopilación de
información en una población de polymita brocheri (caracoles terrestres)
en Punta de Maisí sobre la cual publicaría nuevos resultados, horas de
trabajo al sol caliente de Maisí, decenas de gigas de bibliografía sobre
la materia y especialidad e información personal. Les rogué que me
permitieran quedarme con las cosas de biología, que era trabajo
profesional; que lo hicieran aunque sea por esos bellos caracolitos que
se encuentran amenazados, que lo hicieran por Cuba, ya no sabía ni qué
decir, pero como si nada, no entendían que se estaban llevando parte de
mi vida.

Se llevaron las dos banderas cubanas, la que estaba izada en mi techo
como gesto solidario para con los vecinos que perdieron todo y en
agradecimiento a mis hermanos de toda la Isla que se mantuvieron en
oración durante el huracán Matthew, lo que estoy convencido hizo que
Dios protegiera cada vida humana; y la que estaba izada en la pared de
la cabecera de mi cama, que me hacía soñar cada noche con una patria más
justa y fraterna donde quepamos todos.

Luego me volvieron a esposar manos atrás y me llevaron sin decirme nada
hasta un calabozo en la unidad de la policía de Baracoa. Ahí me negué a
comer y estuve hasta el día siguiente, cuando me sacaron nuevamente
esposado y me llevaron hasta un calabozo en La Maya, en Santiago de
Cuba, pasando antes por Imías, San Antonio del Sur y Guantánamo. Al otro
día en la mañana, fue al calabozo un mayor del Minint, al parecer el
segundo jefe de la unidad de La Maya, y le dije: “Oficial, están
violando mi derecho a una llamada telefónica”. Me respondió: “Sí, y lo
vamos a seguir violando”.

Al oficial que estaba cuidando las celdas le dije que me estaba
sintiendo mal y que por favor me llevaran a un médico. Escuché que un
oficial superior le contestó: “El de Baracoa, ese es un desgraciao, ese
es contrarrevolucionario, que se muera, eso no es problema tuyo, a ese
lo atiende la CI (contrainteligencia)”. Estuve en ese calabozo sucio sin
probar alimento hasta el sábado por la mañana, cuando llegó un oficial
de la policía y me soltaron para la calle.

Llegué a Baracoa al otro día en la mañana. Fui a la delegación del
Minint y me dijeron que no me devolverían nada, que tenían que revisar
todo en Guantánamo y luego me darían una respuesta.

Source: Robado, apresado y golpeado por la Seguridad del Estado –
www.14ymedio.com/nacional/Baracoa-testimonio-persecucion_policial-Cuba-cubanos-Matthew_0_2099790001.html

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *