Dissidents in Cuba
We run various sites in defense of human rights and need support to pay for new servers. Thank you.
Calendar
November 2016
M T W T F S S
« Oct   Dec »
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
282930  
Translate (from Es)
EnglishFrenchGermanItalianPortugueseRussianSpanish
Archives

Presidencia de Trump podría poner fin al “deshielo” de las relaciones con Cuba

Presidencia de Trump podría poner fin al “deshielo” de las relaciones
con Cuba
NORA GÁMEZ TORRES
ngameztorres@elnuevoherald.com

La elección de Donald Trump arroja una sombra de incertidumbre sobre la
política hacia Cuba promulgada por el presidente Barack Obama.

El gobierno de Raúl Castro envió una breve felicitación, pero el
periódico oficial Granma anunció el miércoles la próxima realización de
cinco días de ejercicios militares en todo el país, una señal de que el
gobierno de la isla se prepara para una Administración “hostil”.

Este tipo de ejercicio militar comenzó durante el gobierno de Ronald
Reagan, en 1980 y no se realizaba desde hace tres años, antes del
anuncio del deshielo. En la emisión del noticiero de la televisión
estatal del mediodía, una reportera comentó que Cuba ya había tenido
experiencias “similares” y que mantiene la “voluntad de estar
resistiendo al gran vecino del Norte”.

Lo que suceda a partir de ahora podría poner en juego el legado de Obama
con respecto a Cuba.

Desde diciembre del 2014, la Administración de Barack Obama anunció un
cambio drástico en la política histórica de Estados Unidos hacia Cuba.
Bajo el lema de poner fin a la Guerra Fría, Obama anunció el
restablecimiento de relaciones diplomáticas interrumpidas por medio
siglo y alivió las sanciones económicas hacia la isla.

Más estadounidenses pueden viajar a Cuba, los vuelos comerciales fueron
restaurados y muchas compañías han estudiado con interés el mercado
cubano, aunque el gobierno de la isla ha sido renuente a permitir mayor
acceso a los negocios de EEUU. A menos de un mes de las elecciones,
Obama incluso levantó los límites a las importaciones de ron y tabaco de
los viajeros y publicó una directiva presidencial en la que dibuja un
escenario de normalización de relaciones.

Pero este escenario podría quedar solo en el papel, si el recién electo
Donald Trump cumple algunas de las promesas que hizo en campaña.

¿Qué ha dicho Trump exactamente sobre Cuba?

El candidato republicano comenzó apoyando las relaciones con la isla ,
pero dejando claro que él hubiera logrado “un mejor acuerdo”. Pero luego
su campaña apostó por ganar el voto de los cubanoamericanos republicanos
del sur de la Florida y prometió revertir el proceso comenzado por Obama.

“Cancelaremos el acuerdo unilateral de Obama con Cuba hecho a través de
orden ejecutiva — si no conseguimos el trato que queremos y el acuerdo
que se merecen la gente que vive en Cuba y aquí, inclusive que proteja
libertades políticas y religiosas”, dijo Trump en Miami apenas una
semana antes de las elecciones.

Los cambios realizados por Obama fueron autorizados usando las
potestades ejecutivas que le permitían las leyes del embargo y pueden
ser revertidas por un nuevo Presidente. La actual Administración apostó
a hacer “irreversible” la política, formalizándola a través de guías por
escrito a las distintas agencias gubernamentales.

Según la explicación de un funcionario con un alto cargo en la
Administración en octubre, el nuevo presidente podría elaborar una nueva
directiva sobre Cuba que derogaría la anterior, pero esto “toma un
tiempo significativo”, dijo, y mientras tanto la directiva se mantiene
como la política que guía la actuación de la burocracia gubernamental.

Sin embargo, Frank Mora, profesor de la Universidad Internacional de la
Florida y subsecretario adjunto de Defensa para América Latina entre el
2009 y el 2013, explicó que existe una serie de posibilidades. Trump,
por ejemplo, pudiera simplemente escribir “el 21 de enero, aunque dudo
que eso esté entre sus prioridades, algo que plantee que todo lo que
tiene que ver con la política de EEUU hacia Cuba como lo plantea la
directiva presidencial, es inválido”.

El documento no tendría que ser largo en extensión pero sí explícito,
aclaró.

Trump podría también “congelar el proceso completamente y no necesita
una directiva ni tiene que ser por escrito. Puede ser una instrucción
oral al Secretario de Estado”, explicó Mora. “Si quiere puede romper
relaciones con Cuba”, agregó.

Incluso si Trump no está interesado en llevar las cosas a este extremo,
observadores del tema cubano coinciden en que probablemente realizará
algún gesto para cumplir con su promesa electoral y reciprocar el apoyo
de votantes cubanoamericanos que, según anticipaban encuestas en las
últimas semanas, podían ser cruciales para ganar la Florida.

“Él tiene una deuda política con la comunidad cubana y a lo mejor siente
que tiene que pagarla de alguna manera, quizá no revirtiendo todo… pero
sí dando señales de que está regresando al status quo anterior”,
especuló Mora.

Mauricio Claver-Carone, director del US-Cuba Democracy PAC en Washington
coincide.

“En cuanto al presidente electo Trump, sus partidarios cubanoamericanos
seguramente le recordarán su compromiso de revertir los órdenes
ejecutivas de Obama. Además, su elección y la enorme victoria de la
delegación cubanoamericana en el Congreso estadounidense le encargan a
Trump el claro mandato de hacerlo”.

Los representantes cubanoamericanos Ileana Ros-Lehtinen, Mario
Díaz-Balart y Carlos Curbelo así como el senador Marco Rubio ganaron sus
reelecciones el martes y todos apoyan el mantenimiento del embargo. Al
mismo tiempo, el Partido Republicano recuperó el control del Congreso,
el otro poder que puede actuar sobre el tema cubano.

Legisladores enfrentados en el tema de Cuba han propuesto leyes y
enmiendas para eliminar sanciones o fortalecerlas. Ningún bando ha
prevalecido hasta ahora.

Grupos políticos que apoyan el mantenimiento de las sanciones creen que
la elección de Trump y de un Congreso republicano básicamente cancela
las posibilidades de una votación sobre el embargo en los próximos dos años.

“Había pocas posibilidades de que un nuevo Congreso relajara o eliminara
las sanciones antes de anoche [en referencia a la noche del martes], y
esas escasas posibilidades ahora están en cero”, subrayó Claver-Carone.

Otros expertos como el presidente del US-Cuba Trade and Economic
Council, John Kavulich, están de acuerdo con ese criterio: “El camino
legislativo está muerto, murió a las tres de la mañana”, cuando se
conocieron los resultados de la elección, dijo.

A su juicio, la Administración debería concentrarse en hacer todos los
cambios regulatorios que pueda y “concluir con fuerza” lo que empezó,
sin esperanza de que el gobierno cubano sea recíproco.

“No espere una apertura exprés a las compañías de Estados Unidos durante
los próximos setenta y dos días [que le quedan a la Administración
actual],” Opino Kavulich. “Es razonable esperar que el gobierno de la
República de Cuba será desafiante ante la expectativa de que una
administración Trump demande más condiciones [en las negociaciones]”.

La coalición de compañías y organizaciones representadas en Engage Cuba,
un grupo de cabildeo antiembargo que ha apoyado varias iniciativas para
eliminar las restricciones de viajes a Cuba y promover las exportaciones
agrícolas a la isla, no quiere rendirse. Su presidente, James Williams,
destacó en un comunicado que los esfuerzos legislativos para eliminar
sanciones han sido bipartidistas y apeló a que Trump, “quien previamente
ha apoyado las relaciones con Cuba como empresario y político, continúe
normalizando relaciones que beneficiarán tanto al pueblo americano como
al cubano”.

Rick Herrero, que trabajó desde varias organizaciones como el Cuba Study
Group y Cuba Now durante años para promover el tipo de política de
acercamiento que estableció Obama, cree que habría que esperar para ver
si prevalece el lado pragmático y empresarial de Trump –quien según
reportes de Newsweek y Bloomberg exploró oportunidades de negocios en la
isla desde hace años– o el cálculo político, para mantener el respaldo
de una base electoral en la Florida.

En cualquier caso, Herrero concede que las esperanzas de cambios en la
política hacia Cuba sancionados por el Congreso son mínimas.

“En el Congreso, las fuerzas que quieren aislar al pueblo cubano… han
ganado poder y va a ser muy difícil abrirnos a Cuba a través de la
acción en el Congreso a corto plazo”, opinó.

Nora Gámez Torres: 305-376-2169, @ngameztorres

Source: Cuba tema que la presidencia de Trump podría poner fin al
“deshielo” | In Cuba Today –
www.incubatoday.com/espanol/article113756788.html

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *