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Cuba – no habrá paz sin justicia

Cuba: no habrá paz sin justicia
JANISSET RIVERO

Lo único que realmente lamenté la noche del 25 de noviembre al conocer
la noticia de la muerte del dictador Fidel Castro fue que muriera sin
ser juzgado por los crímenes de lesa humanidad que cometió directamente
o que ordenó en contra de miles de seres humanos. La promoción de la
libertad y el respeto a los derechos humanos deben ser los dos aspectos
fundamentales para diferenciar a un estadista de un tirano. Ya sabemos
que Fidel Castro durante toda su vida persiguió, asesinó y encarceló a
quienes osaran levantar las banderas de la libertad y los derechos del
pueblo cubano.

El discurso de barricada preparado por la propaganda castrista cuando se
entronizó en el poder en 1959 ha sido utilizado por el régimen desde
entonces para justificar la violación sistemática a los derechos del
pueblo de Cuba. La falta de derechos fundamentales en Cuba se justifica
con los mitos de educación y salud gratuitos, una teoría falsa en
fundamento y en la práctica.

El legado de Fidel Castro no solamente es la miseria material y moral de
la nación cubana, sino la creación de uno de los sistemas de opresión
más férreos e implacables que haya conocido el hemisferio occidental.

Los Castro, en su ambición de poder omnímodo, han querido aniquilar
completamente la voz y el espacio de la persona, del ciudadano, en un
esfuerzo feroz por convertir al ser humano en masa amorfa, alienado,
sumido en la degradación más profunda, perdido en el abismo de la nulidad.

Hay una novela corta de Reinaldo Arenas, El asalto, que narra la
psicología de uno de estos seres alienados y alienantes, represor y
reprimido, un breve compendio sobre la infamia y el desprecio por la
belleza de la libertad de esos engendros que el régimen orweliano ha
llamado “el hombre nuevo”.

Es indudable que con la muerte del dictador mayor, se abren nuevamente
las heridas de las víctimas de la represión, cuyos crímenes aún
permanecen impunes.

Este es el momento de levantar la voz desde la libertad del destierro
para denunciar lo que Fidel Castro y su hermano Raúl han hecho y siguen
haciendo a la nación cubana.

Este Día Internacional de los Derechos Humanos, el sábado 10 de
diciembre, más que nunca se escuchan las dignas voces de jóvenes como
Virgilio Campanería o Alberto Tapia Ruano al morir frente al paredón de
fusilamiento. El grito callado de los cientos de niños ahogados en el
Estrecho de la Florida. La luz meridiana de Pedro Luis Boitel, Carmelo
Cuadra, Orlando Zapata Tamayo entre otros cubanos muertos en huelgas de
hambre en las prisiones castristas. El sufrimiento de las familias del
Escambray. Los jóvenes valientes de las avionetas civiles de Hermanos al
Rescate.

Este Día Internacional de los Derechos Humanos veo a Laura Pollán
vestida de blanco, caminando las calles de La Habana; y a Oswaldo Payá
entregando las firmas del Proyecto Varela ante la Asamblea del Poder
Popular, ambos asesinados de forma encubierta por el régimen castrista.

La muerte del dictador en Jefe abre una brecha para volver a traer a la
opinion pública y a las instancias internacionales los casos de nuestros
hermanas y hermanos ultimados por el odio y la opresión implantados por
Fidel Castro. No podemos callar, no podemos dejar de creer en la
justicia. No importa que Estados Unidos tenga ya desde hace tiempo una
política de apaciguamiento con los victimarios del pueblo de Cuba, o que
la Unión Europea haya eliminado su Posición Común, o que los hipócritas
diplomáticos del Consejo de Derechos Humanos de la ONU hayan guardado un
minuto de silencio para honrar al asesino Castro.

Si la exigencia del respeto a los derechos humanos no es la columna
vertebral de las políticas internacionales hacia Cuba, sí lo es de la
lucha que lleva a cabo la Resistencia dentro de la Isla.

Jamás podrá haber paz en Cuba sin justicia. Este es el momento de
levantar la voz por nuestros muertos, nuestros presos, nuestras familias
separadas, nuestros sueños mutilados por el odio castrista. No es
venganza, es el derecho a la verdad y a la justicia que merecemos como
seres humanos, e hijos de Dios.

Escritora cubana exiliada

Source: Cuba: no habrá paz sin justicia | El Nuevo Herald –
www.elnuevoherald.com/opinion-es/opin-col-blogs/opinion-sobre-cuba/article120058828.html

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