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El nuevo ‘ismo’ político, ¿una mutación del socialismo?

El nuevo ‘ismo’ político, ¿una mutación del socialismo?
JOSÉ AZEL

El fascismo y nazismo fueron derrotados en la Segunda Guerra Mundial. El
comunismo y el socialismo fueron presuntamente derrotados en la Guerra
Fría, pero mutaron a un nuevo “ismo” político: igualitarismo. En Equal
is Unfair (Igual es injusto) Don Watkins y Yaron Brook argumentan que el
igualitarismo moderno resulta un regreso al fracasado comunismo por
parte de intelectuales comprometidos todavía con el socialismo, y
gobiernos como los de Cuba y Venezuela.

El igualitarismo supone la creencia de que las personas son, o deberían
ser, iguales en determinados aspectos, digamos política o
económicamente. Los igualitaristas plantean que no existen diferencias
relevantes por las que una persona pueda tener más derechos esenciales a
algo que otra. De aquí derivan que una distribución desigual de ventajas
es injusta y debe remediarse mediante acción coercitiva del gobierno.

Las reformulaciones igualitaristas contemporáneas defienden eliminar las
desigualdades económicas. Los igualitaristas, como el economista
norteamericano John Roemer, preconizan que la sociedad compense a las
personas su falta de talentos naturales por su mala suerte en la lotería
del nacimiento. Utilizando modernas técnicas econométricas, Roemer y sus
colegas de pensamiento similar reconstruyen el marxismo con nuevos
fundamentos analíticos.

La mayoría de los norteamericanos cree que las desigualdades de riqueza
son justas si son resultado legítimo de sacrificios y esfuerzos
productivos. Los igualitaristas lo ven diferente. Su reformulación
implica algo como esto: una persona deviene exitosa porque es
afortunada, no como resultado de su trabajo duro, inteligencia,
talentos, diligencia, etc. Nadie merece recompensas por ser afortunado.

En la visión igualitarista del mundo el impulso de trabajar duro para
triunfar es algo heredado o desarrollado en la niñez producto de nuestro
afortunado entorno. Igual que nuestro IQ, nuestro deseo de trabajar duro
es cuestión de suerte. Los individuos exitosos son “ganadores de la
lotería social”.

Los igualitaristas no creen que las personas exitosas merezcan crédito
por sus éxitos. Su éxito es producto de la suerte. Tuvieron suerte de
nacer inteligentes, o diligentes, o de padres preocupados o mentores que
les inculcaron valores éticos de trabajo. O tienen suerte por destacarse
en deportes o ser capaces de correr más rápido o saltar más alto. Según
visiones igualitaristas, la persona se ganó “regalos” de inteligencia,
talento, ambición y cosas como esas.

Consiguientemente, la sociedad no debe recompensarlos por tener suerte.
En nombre de la justicia la sociedad tiene el derecho, y el deber, de
privar a los dichosos de los resultados materiales de su éxito para
compensar por su mala suerte a los fracasados.

Establecer igualdad económica igualitaria exige abandonar la igualdad
política para que el gobierno disponga a la fuerza del tiempo, riqueza y
esfuerzo de otros. Pero o somos iguales políticamente o no lo somos.

Nadie debe tener menos derechos políticos por ser pobre, pero tampoco
debe tener sus derechos menguados por ser rico.

La idea igualitarista de igualdad de oportunidades es, a primera vista,
atractiva para muchos, porque apela a nuestro sentido de justicia. Pero
consideremos adónde nos lleva esa noción igualitarista de igualdad de
oportunidades.

Los igualitaristas no solamente están preocupados, como debemos estar
todos, con eliminar las barreras legales al éxito. Quieren también
uniformar nuestros puntos de partida en la vida. Suena bien, ¿pero qué
conllevaría igualar esos puntos de partida? ¿Coincidimos con los
igualitaristas, por ejemplo, en que como padres no se nos debe permitir
proveer a nuestros hijos con algunas oportunidades favorables, como
mejores escuelas, tutores, viajes al extranjero, vacaciones, libros, a
menos que los hijos de los demás tengan las mismas oportunidades? De
acuerdo a un filósofo igualitarista, estaría mal incluso que los padres
lean libros a sus hijos porque eso podría dar a los pequeños una ventaja
injusta en la vida.

Muchos de nosotros encontraremos repugnantes tales sugerencias. La
suerte juega un papel en nuestras vidas, pero lo que realmente cuenta no
es la suerte que tengamos, sino lo que hacemos con ella.
Consecuentemente, para promover el éxito debemos enfatizar la libertad.
Los igualitaristas consideran la desigualdad económica inherentemente
injusta, pero la principal exigencia de justicia es que se respete la
libertad de los demás.

jazel@miami.edu

Investigador Senior en el ICCAS de UM, y autor del libro Mañana in Cuba.

Source: El nuevo ‘ismo’ político, ¿una mutación del socialismo? | El
Nuevo Herald – www.elnuevoherald.com/opinion-es/article119562713.html

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