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Estamos abiertos a toda la sociedad

‘Estamos abiertos a toda la sociedad’
YUSIMÍ RODRÍGUEZ LÓPEZ | Madrid | 7 de Diciembre de 2016 – 05:01 CET.

Esta entrevista con Elena Larrinaga de Luis, presidenta del Observatorio
Cubano de Derechos Humanos (OCDH), comenzó por email, y termina en
España, donde vive desde 1966. Afirma que desde niña conoció la realidad
de Cuba por boca de terceros.

En 2008 viajó a Cuba…

El 2007 fue muy duro para la oposición. Las Damas de Blanco sufrían una
fuerte represión, parecida a la actual.

En febrero de 2008 llegaron los primero cuatros presos de la Primavera
Negra, excarcelados/desterrados, mediante la negociación entre el
Gobierno español, el cubano, y el cardenal Ortega.

En otoño de ese año, Felipe Pérez Roque declaró en España que en Cuba
nadie era perseguido por sus ideas políticas. Estas declaraciones me
soliviantaron; cogí mi pasaporte español y partí a La Habana.

No pude entrar; no aceptaban este pasaporte porque soy cubana. Me
alegré: cuando salí siendo niña mi pasaporte cubano tenía un sello que
ponía “Salida definitiva”. Daba la sensación de ser persona non grata…

La policía me devolvió al avión pasadas unas horas. En España fui al
consulado cubano. Expliqué que quería ver a la oposición, alegando las
declaraciones de Pérez Roque.

Le dije al Vicecónsul: “Quiero ir a ver a mis amigos. Considero amigos a
quienes comparten mi manera de pensar o al menos la respetan. La pena es
que usted y yo no podemos ser amigos, no porque yo no quiera, sino
porque usted no puede”.

Recibí el permiso y viajé con mi pasaporte español. Me acompañó mi
marido. Ha sido quizá el viaje más importante de mi vida. Conocer la
realidad y a los actores directamente fortaleció mucho mi argumentación
en el exterior.

Vi a las Damas de Blanco en Santa Rita. Fue muy emocionante abrazarlas allí.

¿Cómo pudo abogar por la democracia en Cuba, desde 1991, sin conocer
directamente la realidad del país?

Mi familia integró el Centro Cubano de España desde sus orígenes y apoyó
activamente a los exiliados. Llegaron miles. He vivido esa experiencia
durante toda mi vida. Recuerdo la llegada de Guillermo Cabrera Infante,
entre otros. Conocí a Huber Matos, de quien tengo un magnífico recuerdo.
Cuando fue desapareciendo la generación anterior, los siguientes fuimos
relevándolos. He oído testimonios que me han desgastado emocionalmente.

¿De darse una transición democrática en Cuba, se sentiría con derecho a
reclamar las propiedades dejadas por su familia?

Para mí es asunto lejano. El derecho a recuperar o no propiedades,
dependerá de un futuro gobierno democrático en Cuba. La familia tendría
que ponerse de acuerdo sobre qué decisión tomar. En casa, me enseñaron
que la vida se conduce como un automóvil: “Maneja siempre mirando al
frente; si miras por el retrovisor, seguramente chocarás con el de
adelante”. Mi objetivo es colaborar para que Cuba entre en el concierto
de las naciones democráticas por una vía pacífica, basada en la
reflexión y el conocimiento histórico: sin frivolidades.

¿Considera que la represión en Cuba ha aumentado a pesar del
reestablecimiento de relaciones con el Gobierno norteamericano, debido a
este?

Ha aumentado a pesar y debido al restablecimiento. Este trajo cierta
esperanza que empieza a generar frustración por exceso de expectativas,
hecho que preocupa al Gobierno, y por ello aumenta la represión. Al
mismo tiempo se siente legitimado, dado que la comunidad internacional
ha decidido, sin reclamar, abiertamente, un cambio de actitud, tenderle
la mano. ¿Por qué iba a cambiar?

Muchos partidarios y no partidarios del Gobierno cubano plantean que
durante 50 años, la oposición cubana ha carecido de propuestas
concretas, liderazgo y capacidad de ponerse de acuerdo. ¿La retirada de
varias organizaciones de la Mesa de Unidad de Acción Democrática (MUAD),
incluido el OCDH, les da la razón?

Soy una defensora de la oposición. Se ha trabajado en condiciones
durísimas. El régimen cubano ha utilizado todos sus recursos, para
atomizar y desprestigiar a la oposición; en ocasiones parece haberlo
conseguido, pero esta sigue ahí trabajando. Lo importante es que existe
un objetivo común y concreto: la democratización del país por la vía
pacífica y el pluralismo político; las diferencias son mínimas, más
bien de metodología.

Los cubanos somos creativos, personalistas e independientes. Bien
encauzadas, estas son grandes cualidades. Por ellas, nos sobra
liderazgo y nos falta fortaleza institucional. Este ha sido el problema
de la MUAD, pero eso se aprende. Es simplemente cuestión de encontrar el
procedimiento adecuado, que nos llevará a un espacio deseado por todos.

¿Por qué cree que no ha sido posible, por más de 50 años, lograr una
transición democrática en Cuba? ¿Solo por la represión; hay más ahora
que durante la dictadura de Fulgencio Batista?

La represión del régimen actual es mucho más profunda. Es científica.
Esto, unido al contexto histórico de la Guerra Fría, al carisma de Fidel
y del Che y de su “épica revolucionaria”, que supuso prestigio a nivel
internacional, ha hecho imposible un cambio de sistema.

La propaganda y los recursos facilitados por la Unión Soviética y
Venezuela hicieron el resto. El marketing ha sido inmejorable. Parece
una superficialidad, pero por ejemplo, del Che ha quedado, para la gran
mayoría, la magnífica foto de Korda. No se ha profundizado sobre su
auténtico legado político ni su personalidad. La imagen, no es todo,
pero influye mucho.

La revolución triunfó por el apoyo mayoritario. El pueblo quería
democracia. Nadie pensó en este fatal desenlace que no trajo ni libertad
ni prosperidad.

¿No es justamente el apoyo mayoritario lo que mantiene al Gobierno?

Si fuera así, no existirían en Cuba leyes y medidas coercitivas para
controlar al pueblo. Bajarían a la arena política a batirse
ideológicamente con sus rivales, con la confianza de quien se sabe
ganador. ¿Por qué no lo hacen? ¿Miedo al fracaso, a enfrentar la
realidad? Es mejor vivir en la verdad que soportar una situación
sustentada en la mentira, entre otras cuestiones, por el daño
innecesario que ello ocasiona.

El objetivo fundamental del OCDH es enviar informes sobre violaciones de
derechos humanos en Cuba a organismos internacionales. ¿Una transición
exitosa hacia la democracia en Cuba significaría la garantía de esos
derechos? ¿Estos derechos están plenamente garantizados en las
sociedades democráticas?

El OCDH tiene varios objetivos principales: denunciar las violaciones de
derechos humanos en Cuba, informar y sensibilizar a la comunidad
internacional. Por último, y muy importante, capacitar a la sociedad
para conocer, ejercer y hacer respetar sus derechos.

El éxito de una transición democrática solo puede basarse en la garantía
de los derechos humanos.

Plenamente… no se corresponde con la condición humana. Siempre se puede
hacer más. Los derechos humanos están exentos de condiciones.

El Observatorio, prácticamente solo refleja violaciones contra
opositores, activistas y periodistas independientes. ¿Y el resto del pueblo?

Estamos abiertos a toda la sociedad, pero las instituciones nos exigen
datos contrastables, y hay personas que, por un temor lógico, no se
atreven a denunciar violaciones de sus derechos y dar nombres. A ellos
me gustaría decirle que no tengan miedo.

Source: ‘Estamos abiertos a toda la sociedad’ | Diario de Cuba –
www.diariodecuba.com/cuba/1480011128_26948.html

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