Dissidents in Cuba
We run various sites in defense of human rights and need support to pay for new servers. Thank you.
Calendar
December 2016
M T W T F S S
« Nov   Jan »
 1234
567891011
12131415161718
19202122232425
262728293031  
Translate (from Es)
EnglishFrenchGermanItalianPortugueseRussianSpanish
Archives

La Unión Europea, Cuba y los derechos humanos

La Unión Europea, Cuba y los derechos humanos
Un acuerdo de diálogo político con ritmo caribeño
GABRIEL C. SALVIA
14 DIC 2016 – 18:17 CET

Las negociaciones del Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación entre
los Estados miembros de la Unión Europea (UE) y Cuba no contemplaron, en
su inicio, el rechazo del Gobierno de Raúl Castro a las recomendaciones
de apertura política y cese de la represión. Las mismas habían sido
formuladas en 2013 por varios países europeos en el Consejo de Derechos
Humanos de las Naciones Unidas.

En efecto, el actual canciller cubano Bruno Rodríguez fue quien
intervino en los primeros días de mayo de 2013 en el último Examen
Periódico Universal (EPU) de su país en Ginebra. Afirmó en la ocasión
que “Solamente 20 recomendaciones, que son incompatibles con los
principios constitucionales y el ordenamiento jurídico interno, y cuyo
contenido es contrario al espíritu de cooperación y respeto que debe
primar en el EPU, no cuentan con el apoyo de Cuba”.

Entre las recomendaciones rechazadas tajantemente por Rodríguez se
encontraban las de Alemania, Austria, Bélgica, Eslovenia, España,
Estonia, Francia, Hungría, Irlanda, Países Bajos, Polonia, Reino Unido,
República Checa y Rumanía. Un total de 14 Estados miembros de la UE.

Teniendo en cuenta este antecedente cercano, sin un previo gesto
concreto de Cuba en materia de apertura política no tenía sentido
entonces comenzar a discutir un acuerdo, pues todo lo que se pone en un
papel sobre derechos humanos no tendrá ningún efecto práctico. Así
funciona el régimen de partido único de Raúl Castro.

El Gobierno cubano sostiene que garantiza los derechos y libertades
fundamentales. Sin embargo, los condiciona a los fines de la sociedad
socialista y de esa manera los anula. En consecuencia, organizaciones
independientes de la sociedad civil cubana como la Comisión Cubana de
Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, las Damas de Blanco,
Cubalex, el Centro de Estudios Convivencia, la Unión Patriótica de Cuba,
por citar algunos ejemplos, son definidas como ilegales. El ejercicio
que hacen de sus derechos universales a la libertad de asociación,
reunión, expresión y petición es considerado un delito.

Por tal motivo, resulta insólito haber incluido en los considerandos
iniciales del acuerdo que las partes, los Estados de la UE y Cuba,
reafirman “su respeto por los Derechos Humanos como está estipulado en
la Declaración Universal de Derechos Humanos y otros instrumentos
internacionales relevantes en materia de derechos humanos”; y recuerdan
“su compromiso con los reconocidos principios de la democracia, buen
gobierno y el Estado de derecho”.

Es que Cuba no produjo ninguna reforma de su sistema jurídico e
institucional, el cual explícitamente reprime el ejercicio de los
derechos humanos y, al mismo tiempo, la represión ha aumentado en los
últimos meses. Esto es algo que las embajadas europeas en La Habana
podrían corroborar por sí mismas, ya sea asistiendo un diplomático a las
marchas dominicales de Las Damas de Blanco y también tomando contacto
con los actores cubanos víctimas de la represión.

De esta manera, las negociaciones empezaron mal si es que realmente hubo
en algún momento un genuino interés de la UE en que Cuba produzca
avances en materia de apertura política.

Asimismo, teniendo en cuenta el rechazo de Cuba a las recomendaciones de
Estados miembros de la UE en Ginebra y los fundamentos esgrimidos por el
canciller de Raúl Castro —el mismo que firmó el Acuerdo con la alta
representante de la UE, Federica Mogherini— defendiendo su sistema
político y sosteniendo propagandísticamente que su Gobierno respeta los
derechos humanos, es ilusorio pensar que el diálogo político producirá
resultados positivos en favor de los derechos humanos en la Isla.

Más allá de lo establecido en este acuerdo, lo inadmisible es que varios
países europeos en definitiva le hacen extensiva a los activistas
democráticos cubanos la misma ilegalidad que les impone el régimen de
Raúl Castro. Ello, además, los convierte en cómplices de la represión a
los derechos humanos.

Gabriel C. Salvia es presidente del Centro para la Apertura y el
Desarrollo de América Latina (CADAL). Twitter: @GabrielSalvia

Source: La Unión Europea, Cuba y los derechos humanos | Internacional |
EL PAÍS –
internacional.elpais.com/internacional/2016/12/14/actualidad/1481728763_355513.html

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *