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Los dictadores, aún muertos inspiran a la injusticia

Los dictadores, aún muertos inspiran a la injusticia
6 diciembre, 2016 8:39 pm por Nelson Rodríguez Chartrand

San Agustín, La Lisa, Nelson Rodríguez Chartrand, (PD) El artículo 19 de
la Declaración Universal de los Derechos Humanos estipula que todo
individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión, y que este
derecho incluye además, el de no ser molestado a causa de sus opiniones
y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de
expresión.

Sin embargo, a pesar de ser Cuba signataria de dicha Declaración, la
Constitución cubana limita este derecho en su artículo 53, al estipular
que se reconoce dicha libertad, siempre y cuando sea conforme a los
fines de la sociedad socialista.

Pero en la realidad es todavía mucho peor.

Ejemplifico esto con un hecho acaecido muy recientemente.

Leamsy Requejo Lorite es un joven trabajador del Museo Nacional de
Bellas Artes, que hace alrededor de dos años se desempeña como
conservador de dicha institución.

El pasado lunes 28 de noviembre, al incorporarse como de costumbre a su
centro laboral, le comunicaron para su sorpresa, que estaba “metido en
problemas” y que por ende, no podía incorporarse a sus labores
habituales. Estaba literalmente expulsado de su centro de trabajo.

Al preguntar Leamsy sobre los motivos de tal decisión, una respuesta
categórica no se hizo esperar: “Por haber realizado un comentario sobre
Fidel Castro”.

Dos días antes, el sábado 26, en horas de la madrugada, Leamsy realizó
un comentario en su página de Facebook, en el que sin mencionar nombre
alguno, trata el tema de los salarios en Cuba. Lo que hizo fue emitir
una opinión muy personal: “Estoy muy triste, pero tan triste, que
falleció una persona…, se fue y no me pagó lo que debía”

Pregunto: ¿Acaso este joven no ha hecho otra cosa que ejercer un derecho
que como ser humano le es inherente a su persona, refrendado como ya
vimos, en el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos
Humanos?

Leamsy tampoco violó lo preceptuado en el artículo 53 de la Constitución
cubana, toda vez que su comentario no hizo referencia alguna al sistema
político cubano.

El hecho es que Leamsy, con una niña de dos años a su abrigo, fue
expulsado de su centro de trabajo por hacer uso de un derecho humano: el
de expresarse libremente.

¿Qué puede hacer Leamsy desde el punto de vista legal para revertir esta
situación? Por el momento, nada puede hacer.
Está concebido en el sistema de “justicia” laboral cubano que los
trabajadores para resolver sus diferendos con la administración y
defender sus derechos, tienen que acudir obligadamente, como primera
instancia, a un órgano parcializado con ésta, integrado por los mismos
trabajadores de la organización laboral, no profesionales del derecho y
por si fuera poco dependientes todos de la misma, por ser ésta quien en
definitiva, les paga su salario, eso es; el órgano de Justicia Laboral
de Base, otro de los engendros diabólicos de la dictadura para mantener
sojuzgado al pueblo trabajador.

Pero es que para ello debe existir previamente, una resolución a
impugnar emitida por la administración, resolución ésta, en este caso,
no existe, encontrándose Leamsy en una situación de total indefensión,
pues por una parte, no le permiten incorporarse a sus labores, y por la
otra, no tiene ningún documento oficial, en este caso, como ya vimos,
una resolución emitida por la administración del centro laboral, que lo
incrimine y sancione oficialmente a la expulsión definitiva del centro.

Pero no es sólo esto, existe otra manera en que la administración puede
deshacerse de Leamsy sin mayores problemas, y esta es, declarándolo no
confiable o no idóneo para desempeñar sus funciones. Así de sencillo. En
el primer caso, basta con la decisión del jefe y en el segundo, con la
de una comisión manipulada por éste.

En lo personal, veo difícil que Leamsy pueda recuperar su trabajo. Pero
sea cual sea su destino, hay una cosa que me queda bien clara, y es que,
los dictadores, aún después de muertos, inspiran a la injusticia.
nelsonchartrand@gmail.com; Nelson Rodríguez Chartrand.

Source: Los dictadores, aún muertos inspiran a la injusticia | Primavera
Digital –
primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/los-dictadores-aun-muertos-inspiran-a-la-injusticia/

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