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Morir con el enemigo en casa

Morir con el enemigo en casa
En sus últimos meses de vida, el padre de la revolución cubana asistió
al esplendor de la presencia estadounidense en la Isla
Agencias, Madrid | 01/12/2016 5:03 pm

Fidel Castro se distanció tanto como pudo del repudiado “imperio”. Pero
al momento de su muerte había un crucero, aviones comerciales, un hotel,
oleadas de visitantes y hasta una bandera oficial de Estados Unidos
ondeaba en la Isla, informa la AFP.
Castro falleció en un momento de histórica aproximación entre los viejos
enemigos de la Guerra Fría. Una paradoja en la larga vida de un hombre
que convirtió a Estados Unidos en su obsesión.
En 1958, en plena campaña guerrillera, el exmandatario prometió en una
carta a Celia Sánchez, su mano derecha, que le haría “pagar bien caro a
los americanos” su apoyo al dictador Fulgencio Batista, a quien derrocó
menos de un año después.
Juró entonces que le haría la guerra a ese país: “Me doy cuenta que ese
va a ser mi destino verdadero”. Cuando cumplió 90 años, el 13 de agosto,
escribió un artículo en el que evocó los “planes maquiavélicos” de
Estados Unidos para eliminarlo. Según la inteligencia cubana, escapó a
634 complots.
“A juzgar por sus declaraciones públicas, Fidel no estaba totalmente
convencido de que el acercamiento entre Cuba y Estados Unidos fuera una
buena idea”, comentó a la AFP Jorge Duany, director del Instituto de
Investigaciones Cubanas de Universidad de Florida.
Antes de su cumpleaños ya le había espetado a Barack Obama: “No
necesitamos que el imperio nos regale nada”, a propósito de la histórica
visita que realizó en marzo el presidente de Estados Unidos a La Habana.
Castro montó un régimen comunista en las narices de Estados Unidos (a
menos de 200 km de Miami), que sobrevivió a la caída de la Unión
Soviética a inicios de los noventa.
Una enfermedad lo obligó a cederle el poder a su hermano Raúl en 2006.
Sin apartarse del socialismo, el nuevo mandatario flexibilizó el modelo
económico de corte soviético y logró lo imposible en la era de Fidel
Castro: reconciliarse con Washington.
En un régimen tan cerrado como el de los hermanos Castro, las
discrepancias, si las hubo, no se ventilan. Ante el mundo Raúl y Fidel
aparecían como un solo puño.
Pero tampoco es “secreto que Fidel no fue muy entusiasta con los cambios
de política impulsados por su hermano. Estaba un poco incómodo”, señala
Michael Shifter, presidente del centro de análisis Diálogo Interamericano.
En sus últimos meses el padre de la Revolución asistió, desde su casa de
retiro en La Habana, al esplendor de la presencia estadounidense en la
Isla. En agosto de 2015 la bandera estadounidense ondeó de nuevo en la
isla, tras la reapertura de la embajada.
Lo propio ocurrió con la insignia cubana en Washington.
Este año regresaron a la Isla los cruceros y los vuelos comerciales
desde Estados Unidos; la cadena Sheraton abrió su primer hotel y todavía
se sienten los ecos de la visita de Obama paseando sonriente por La Habana.
Todo esto mientras una ola de estadounidenses arriba a la “isla
prohibida” aprovechando la flexibilización de las restricciones del
embargo dispuesta por Obama. De enero a julio, 136.903 estadounidenses
visitaron Cuba, un incremento del 80% con respecto al mismo período de 2015.
“La muerte de Fidel (…) coincidió con el acercamiento diplomático y
comercial entre Cuba y Estados Unidos después de más de cinco décadas de
aislamiento y confrontación. Durante todo ese tiempo Fidel pareció
oponerse a una ‘normalización’ de las relaciones y mantuvo sus sospechas
antes las intenciones de Washington”, comenta Duany.
Aun así, el exmandatario cubano no alcanzó a ver la llegada de Donald
Trump a la Casa Blanca. El presidente electo bien podría dar forma a sus
sospechas.
Trump, que llamó a Fidel un “dictador brutal” el día siguiente a su
muerte, ya amenazó con desandar el camino de Obama si Raúl Castro no
accede a sus aspiraciones en materia económica y de derechos humanos.
“La fuerte retórica anticastrista del presidente electo podría ser un
obstáculo al avance de las relaciones entre los dos países”, según
Duany. Quizá a Fidel Castro le hubiera gustado enfrentar a un enemigo así.

Source: Morir con el enemigo en casa – Noticias – Cuba – Cuba Encuentro

www.cubaencuentro.com/cuba/noticias/morir-con-el-enemigo-en-casa-327866

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