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Parlamentarios europeos cuestionan acuerdo con Cuba

Parlamentarios europeos cuestionan acuerdo con Cuba
NORA GÁMEZ TORRES
ngameztorres@elnuevoherald.com

El nuevo acuerdo de cooperación y diálogo político firmado por la Unión
Europea y el gobierno cubano se encuentra bajo el intenso escrutinio y
las críticas de europarlamentarios, opositores y organizaciones de
derechos humanos.

“La UE debería haber pedido el fin de la represión de los disidentes
políticos y [una] reforma democrática antes de firmar un acuerdo como
este”, dijo el europarlamentario sueco Lars Adaktusson, del grupo
demócrata-cristiano Partido del Pueblo Europeo (EPP), en declaraciones a
el Nuevo Herald.

Asimismo, destacó que el nuevo tratado “se aplicará de acuerdo con los
‘principios constitucionales’, que en el caso cubano significan
principios en consonancia con una dictadura comunista. Al hacer esto,
hemos abandonado al pueblo cubano, que tiene el mismo derecho a la
libertad y la democracia como todos los demás”.

Adaktusson, un periodista devenido político, está descontento con la
falta de transparencia durante el proceso de negociaciones y lamenta que
la sociedad civil cubana fuera “echada a un lado”.

“Creo que un acuerdo de cooperación UE-Cuba puede abrir un nuevo espacio
para mejorar las relaciones, pero la Unión Europea debe mantener los
derechos humanos y las libertades fundamentales en el centro de este
acuerdo y una mejora sustancial debe ser una condición previa en las
conversaciones con el gobierno cubano y para las concesiones económicas
de parte de la UE”, dijo en un comunicado el checo Pavel Telicka,
segundo vicepresidente de la Alianza de los Liberales y Demócratas
(ALDE) del europarlamento.

Las críticas al nuevo acuerdo—que establece un diálogo sobre derechos
humanos con el gobierno cubano pero no condiciones específicas a ser
cumplidas—provienen también de organizaciones de derechos humanos
internacionales y de opositores cubanos dentro y fuera de la isla.

Treinta grupos de la oposición cubana enviaron una carta a la Unión
Europea en la que manifestaron su rechazo al acuerdo de diálogo político
y cooperación firmado por los ministros de Exteriores de ese bloque y el
gobierno cubano el lunes en Bruselas.

“No nos oponemos a la adopción de un acuerdo entre nuestro país y la
Unión Europea que beneficie a nuestros pueblos, pero rechazamos este
Acuerdo por no condicionarse al ejercicio de las libertades individuales
y colectivas del pueblo cubano”, indica la carta, en la que los
disidentes y activistas mencionan el aumento de la represión en la isla.

La misiva, dirigida a la vicepresidenta de la Comisión Europea y Alta
Representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Federica
Mogherini, pide condicionar la ratificación del acuerdo por el
parlamento europeo y los parlamentos nacionales a una serie de medidas,
entre ellas: el fin de la represión por motivos políticos, elecciones
libres y ratificación de los pactos internacionales sobre derechos
humanos por parte del gobierno cubano.

Mogherini no contestó a una petición de comentario para esta historia.

Telicka, quien se reunió en Miami con los firmantes de la misiva, entre
ellos el premio Sajarov Guillermo Fariñas, alentó a la diplomática
europea a “reconocer que hay una oposición política al gobierno y no
‘solo’ defensores de los derechos humanos e interactuar con esta
oposición y escuchar sus voces antes de ratificar e implementar este
acuerdo”.

La organización sueca Civil Rights Defenders (antiguamente conocida como
el Comité de Helsinki) publicó un crítico reporte la semana pasada en el
que contrasta el proceso de negociaciones con Cuba con procesos
similares con gobiernos de Centroamérica y concluye que la demandas
realizadas por la UE “en relación a la democracia y los derechos humanos
son mucho mayores a países con democracias formales que a los
autoritarios como Cuba”.

Según destaca el reporte, el aumento de la represión comenzó justo
después que las negociaciones [entre la UE y Cuba] concluyeran en marzo
y que el presidente Barack Obama visitara Cuba, lo que debe ser visto
“como una consecuencia de la autocomplacencia del gobierno después de
establecer con éxito nuevas relaciones con la comunidad internacional
sin tener que cambiar su sistema político”.

El informe señala, además, que la sociedad civil cubana no ha tenido
participación formal en ningún momento de las negociaciones.

“No ha habido reuniones oficiales con miembros de la sociedad civil
cubana, solo encuentros informales. Eso es inaceptable”, opinó Erik
Jennische, director del programa para América Latina de Civil Rights
Defenders.

Sin embargo, la oposición al acuerdo no parece tener la fuerza
suficiente como para descarrilarlo, según observaron varias fuentes
europeas. En este punto, no pueden introducirse cambios en el documento
y solo puede ser aceptado o rechazado por el parlamento europeo.

“Fuertes fuerzas han puesto mucho prestigio en el acuerdo por lo que las
posibilidades de que se rechace son pequeñas”, comentó Adaktusson.
“Personalmente, quisiera ponerlo en suspenso hasta que el gobierno
cubano haya liberado a todos los presos de conciencia e implementado
todos los tratados internacionales de derechos humanos”, agregó.”.

Sin embargo, Jennische destacó que el reporte de la organización de
derechos humanos sueca incluye recomendaciones para la implementación
del acuerdo, incluso si es aprobado tal cual.

“Si esto sucede hay que ajustarse a la realidad y hay muchos modos en
los que se puede usar el acuerdo de manera positiva, por ejemplo con el
establecimiento de un diálogo continuo con la sociedad civil cubana
durante su implementación y la invitación a los periodistas
independientes cubanos a participar en las conferencias de prensa [de
los funcionarios europeos], lo que no ha sucedido hasta ahora”, sugirió.

Las voces de los opositores y los activistas de derechos humanos no han
podido parar los progresos diplomáticos realizados por el gobierno de
Cuba, primero con el gobierno de Estados Unidos y luego con le EU, en
procesos similares en los que estos actores políticos han preferido
establecer diálogos por separado sobre derechos humanos para no
empantanar el proceso y continuar con las negociaciones en otras áreas.

EEUU y la UE parecen competir por ver quién se posiciona más rápido para
una eventual transición en la isla, opinó Jennische. “EEUU y Europa
pudieron haber cooperado y haber tenido una posición unificada pero no
lo hicieron y optaron por competir”, señaló.

Tras la firma del acuerdo, el canciller cubano Bruno Rodríguez prometió
que los vínculos económicos con Europa “continuarán siendo para Cuba…,
una prioridad”.

La Posición Común, la política europea impulsada por el ex presidente
del gobierno español José María Aznar que se reemplazó con este acuerdo,
claramente establecía que las relaciones de la Unión Europea con Cuba
tenían como objetivo “favorecer un proceso de transición hacia una
democracia pluralista y el respeto de los derechos humanos y libertades
fundamentales, así como una recuperación y mejora sostenibles del nivel
de vida del pueblo cubano”.

Pero uno de los negociadores del acuerdo por la parte europea, Christian
Leffler, respondió a una carta enviada por Civil Rights Defenders en el
2015, que la conclusión de las negociaciones con Cuba no estaba sujeta
“a concesiones políticas específicas o compromisos de ninguna de las
partes”.

Nora Gámez Torres: @ngameztorres

Source: Parlamentarios europeos cuestionan acuerdo con Cuba | El Nuevo
Herald –
www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/america-latina/cuba-es/article120629908.html

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