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A calle revuelta, ganancia de supervivientes

A calle revuelta, ganancia de supervivientes
Cuando la mano dura aprieta a los emprendedores, se asfixia el cubano de
a pie
Jueves, enero 12, 2017 | Ana León

LA HABANA, Cuba.- La ofensiva del Estado contra almendrones y bicitaxis
ha empeorado la situación del transporte. Con las nuevas regulaciones,
estos últimos se han convertido en el azote del bolsillo cubano, pues
aprovechan la drástica disminución de vehículos y la necesidad de las
personas para cobrar los viajes hasta tres veces por encima de su valor.
Es un asunto de “lo tomas o lo dejas” en perjuicio de los clientes.

Los que hacen piquera acuerdan una tarifa fija y no negociable en la
mayoría de los casos, prueba de que el cubano es capaz de unirse para
explotar al paisano, pero no para cuestionar las desmedidas exigencias
del gobierno.

Maikel Pedroso, un joven que ocasionalmente hace piquera en la esquina
de Escobar y Zanja (Centro Habana) reconoce que los precios han subido
al extremo de tornarse abusivos. “El problema es que ahora hay menos
bicitaxis, el impuesto ha subido y los inspectores nos caen arriba por
cualquier cosa para meternos una multa”, explicó a CubaNet.

La prohibición de hacer piquera en otros municipios ha provocado que los
bicitaxis se circunscriban a un perímetro bastante reducido. Los que
pertenecen a Centro Habana han acordado una tarifa que oscila entre los
30 y 50 pesos por “tirar pasaje” dentro de los límites del municipio,
dependiendo de la distancia a recorrer y la cantidad de personas a
transportar.

Pero casi ninguno se aventura a la Habana Vieja, a menos que el cliente
esté dispuesto a pagar 3 CUC (75 pesos) por una carrera que antes
costaba menos. Previo a las regulaciones recientes, el viaje en bicitaxi
desde Zanja y Belascoaín hasta El Floridita costaba 1 CUC; ahora vale
dos y hasta tres, según la prisa del pasajero y la mala voluntad del que
maneja. Si es de noche o día lluvioso, el precio sube aún más.

Cerrando el 2016, algunos conductores de bicitaxi informaron a medios
independientes de comunicación que el gobierno cubano había subido mucho
los impuestos. Una televisora hispana se hizo eco de la queja y añadió
que los acongojados choferes ganan al mes 200 pesos moneda nacional. El
alza en los impuestos, así como el aumento del acoso por parte de la
policía y los inspectores —no siempre con la buena intención de hacer
cumplir la ley— son ciertos. Pero es un disparate afirmar que los
bicitaxis ganan tan poco dinero en un mes. Los hay que trabajan solo
medio día y se van a casa con 20 CUC (500 pesos MN).

El Chiqui, quien trabaja exclusivamente en Habana Vieja, comentó a
CubaNet que en un día malo se va a casa con 150 o 200 pesos, casi la
mitad del salario promedio mensual en Cuba. Si bien es cierto que el
gobierno de la Isla solo formula leyes para empeorar la situación
ciudadana, también hay que considerar el oportunismo y la codicia de
ciertos cuentapropistas.

Se ha encarecido tanto moverse en bici que la mayoría de los que se
dedican a este trabajo hacen su agosto con apenas cuatro o cinco
carreras diarias. Se les puede ver perdiendo el tiempo en las piqueras,
jugando con el móvil, hasta que aparece el cliente de sus sueños, al
cual van a exprimirle en un solo viaje el equivalente a lo que pagan
mensual por concepto de Seguridad Social.

En lo concerniente al azote de policías e inspectores, un entrevistado
que no quiso revelar su identidad por razones de seguridad confesó a
CubaNet que entregó su licencia y maneja la bici clandestinamente. “Yo
vine de Holguín a luchar y nunca pensé que en La Habana hubiera tanta
represión. No puedes transitar por casi ninguna calle (…) El gobierno
sube los impuestos cada vez más y no dan ni una goma (…) Todo lo pongo
yo y las piezas están carísimas. Por eso entregué la licencia, le sacan
a uno un dineral y no nos facilitan nada”.

Este cubano ha optado por ir a donde sea que pida el cliente y cobrar un
poco menos que el resto para tener garantizado el sustento. El riesgo
que corre puede ir desde una multa de 1 500 pesos hasta el decomiso del
vehículo; pero con suerte y sobornos se ha mantenido “dando rueda”. No
le gusta vivir con el temor de que un día lo pare un inspector
inflexible, pero está convencido de que con la explotación del gobierno
no le da la cuenta.

Las prohibiciones impuestas por el Estado han provocado que hoy el
bicitaxi sea el medio de transporte más caro. Al tener prohibido
circular por casi todas las vías principales y rápidas de la ciudad
(Prado, Monserrate, Zulueta…), deben darle casi la vuelta a La Habana
para llevar a un cliente a su destino.

Ello —justo es señalarlo— se traduce en más esfuerzo físico para el que
maneja por entrecalles estrechas y mal reparadas. La remuneración
aumenta en proporción al trabajo realizado, pero la peor parte se la
lleva el usuario al tener que pagar un precio exorbitante para llegar
puntual a su trabajo. Una prueba más de que cuando la mano dura aprieta
a los emprendedores, se asfixia el cubano de a pie.

Source: A calle revuelta, ganancia de supervivientes | Cubanet –
www.cubanet.org/actualidad-destacados/a-calle-revuelta-ganancia-de-supervivientes/

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