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Cenizas de un opositor y de un ministro

Editorial: Cenizas de un opositor y de un ministro
DDC | Madrid | 12 de Enero de 2017 – 12:59 CET.

Félix Bonne Carcassés y Carlos Fernández Gondín murieron a fines de la
semana pasada, con pocas horas de diferencia, en La Habana. El primero
fue profesor titular de la Universidad de La Habana durante 20 años,
expulsado por sus opiniones políticas y encarcelado por “sedición y
acciones en contra de la seguridad del Estado cubano”. El segundo,
general de división, fue ministro del Interior desde 2015. Ambos fueron
incinerados.

Las honras fúnebres de Fernández Gondín se celebraron con toda
ceremonia: urna expuesta en el Panteón de los Veteranos del Cementerio
de Colón hasta su inhumación en el mausoleo del Segundo Frente. Las de
Bonne Carcassés, en cambio, consistirían en el esparcimiento de las
cenizas en el mar, en un rincón tranquilo del Malecón. Tan simple
ceremonia fue prohibida por las fuerzas del ministerio que Fernández
Gondín dirigiera hasta su fallecimiento, que arrestaron a los amigos y
colegas que iban a rendirle un último homenaje a Bonne Carcassés.

Hay un miedo extendido entre la nomenclatura del régimen cubano que
recomienda la cremación del cadáver de cada dirigente fallecido. Ese
miedo hace que el régimen persiga y reprima una simple ceremonia en
torno a las cenizas de un opositor. Es miedo al futuro. A la profanación
de los cadáveres, miedo a terminar como cadáver.

Por eso se han producido, en simultáneo con las detenciones por el
sepelio de Félix Bonne Carcassés, arrestos y registros y amenazas
policiales en muchos otros puntos del país. Por eso la escalada de la
represión contra los opositores. No es, como podría pensarse, producto
de la tensión creada por Donald Trump, el nombramiento de
cubanoamericanos en su equipo de transición y la revisión de la política
de Washington hacia Cuba que ha prometido el flamante secretario Tillerson.

El aumento en la represión dentro de Cuba empezó, no hace unos pocos
días, no motivado por declaraciones de Trump o su equipo, sino durante
la administración de Barack Obama. Era el ministro Fernández Gondín
quien la dirigía. Remitir el origen de la represión en Cuba a recientes
amenazas exteriores resulta un subterfugio. El origen de la represión
está muy dentro de ese régimen: en el miedo al futuro que sienten sus
jerarcas, en el miedo a ser cadáver y a recibir el castigo que temen
incluso después de muertos.

Source: Editorial: Cenizas de un opositor y de un ministro | Diario de
Cuba – www.diariodecuba.com/derechos-humanos/1484222369_28063.html

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