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Raúl, si esta es la recesión… ¿qué rayos era lo anterior?

Raúl, si esta es la recesión… ¿qué rayos era lo anterior?
Franklin Reyes ASSOCIATED PRESS
ANDRÉS REYNALDO

Llegó enero y Raúl Castro sacó a marchar a un millón (siempre es un millón, más de un millón, nunca menos de un millón) de obreros, estudiantes, ex combatientes internacionalistas y, no podían faltar, los cuentapropistas. Como siempre, el orden de la masa acusa la obligatoriedad de la cita y su volumen es proporcional a la debilidad del individuo frente al poder.

A su vez, el desfile militar reafirma la mera función policíaca de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Ya lo vimos en la reciente maniobra Bastión 2016, que debió haber mermado, si no los ánimos de la tropa, por seguro las reservas de gasolina. (¿Tendrán licencia en The Place para transmitir algo de Bastión 2016?) Los soldados de Raúl están en plena capacidad de contener cualquier movimiento de las Damas de Blanco, lo mismo una protesta en tierra, una conferencia de prensa por aire o una misa con desembarco anfibio.

Días atrás, en la Asamblea Nacional, Raúl anunció que había recesión. El castrismo hace escuela por su arbitrariedad nominativa. A los campos de concentración les llamaron Unidades Militares de Ayuda a la Producción y a la hambruna Período Especial en Tiempos de Paz. Sin embargo, se necesita una irrevocable suspensión del sentido de la realidad para no preguntar: “Raúl, si esto es la recesión, ¿qué c…..era lo anterior?”

La Asamblea también dispuso medidas para evitar el culto a la personalidad de Fidel. Aquí se alcanza un refinamiento orwelliano: el culto a la personalidad de Fidel se implementa precisamente como la prohibición del culto a la personalidad de Fidel. En realidad, lo que ha hecho Fidel es saltarse las dificultades monumentarias. No veremos al pueblo derribando sus estatuas. Las palomas no defecarán sobre su gorra. El óxido no le comerá el agresivo dedo índice con su larga y manicurada uña. Sobre todo, no quedará expuesto a la incompetencia de los escultores oficiales. ¡Sudaba frío Fidel al pensar que Kcho le diera una figura en bronce!

A pesar, era imposible que Fidel pudiera conjurar algunos contratiempos inmediatos en la construcción de su posteridad. Pienso en un inevitable poema del espía Antonio Guerrero. (Ya el de Amaury Pérez Vidal se las trae). Pienso en las cursis y conformistas letras del dúo Buena Fe o, en caso de que haya presupuesto, la filmación de la película Fidel, con Jorge Perugorría en el papel protagónico. Nada, Fidel, lo que no te cobra el odio de los gusanos te lo cobra la mediocridad de tus apologistas.

No hay que desrizar el rizo para apreciar la descomunal magnitud del culto a la personalidad de Fidel desde los primeros días de la dictadura. En los sellos, en la moneda, en los textos escolares, en las calles, en los talleres, en los consultorios de los dentistas, en las actas parlamentarias, en las oficinas de los interrogadores de la Seguridad del Estado, la imagen y la palabra de Fidel presiden, oprimen y corrompen. La imposición física de Fidel, a cargo del policía, complementada con la imposición espectral de Fidel, a cargo del propagandista.

Lo admito, Fidel no ha muerto. Vive en la estética cutre del ceremonial. En la ligereza, en el cinismo, en la mezquina manipulación de las ruinas. En el miedo que le come la conciencia por igual a los artistas, a los intelectuales, a los generales y a los que claman “¡Somos Fidel!” en la Plaza de la Revolución y al otro día se suben a una balsa rumbo a Miami y en cuanto pueden regresan a Cuba para disfrutar unas vacaciones en la opresión. En cierto modo, ellos son Fidel. Ese es el problema.

Source: El raulismo y el viejo método de no llamar al hambre por su nombre | El Nuevo Herald – http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/opin-col-blogs/andres-reynaldo/article124831904.html

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