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La sovietización de Cuba y sus consecuencias (III)

La sovietización de Cuba y sus consecuencias (III)
23 Mayo, 2017 7:34 pm por Eduardo Prida

Miami, USA, Ed Prida (PD) En las cárceles norteamericanas existía la
corrupción y la violencia desde antes de 1980, pero la KGB tenía todo
preparado y muy estudiado para que esa realidad escalara a otros niveles
de la sociedad.
Algunos de los presos cubanos introducidos en los Estados Unidos por el
Mariel eran portadores de enfermedades de transmisión sexual, pero otros
estaban destinados a hacer un injerto de una “cultura carcelaria” con la
que podrían incrementar la corrupción y crear una crisis interna en las
prisiones.

Conociendo que el mecanismo principal de aprendizaje es la imitación,
pensaron que en los próximos 20 ó 30 anos, estas conductas podrían
contaminar a otros segmentos de la población.

La población carcelaria se comporta como la de los enfermos de una
institución hospitalaria o un hotel: un tercio tiene larga estancia, y
los otros 2/3 se renuevan con frecuencia. Este reciclaje de la población
penal sacaría de la prisión las conductas carcelarias y las extendería a
la sociedad.

La población contaminadora impuso formas nuevas de liderazgo en las
pandillas. Tenían la forma de fabricar drogas alucinógenas con los
medicamentos que pueden tener en las prisiones y elaboraban bebidas con
alto contenido de alcohol. La actividad homosexual tomó un nuevo giro de
violencia, típica de la población carcelaria exportada por Cuba, pero
más corrupta y con una enfermedad de transmisión sexual mortal podría
crear, como efectivamente lo hizo pérdidas astronómicas al gobierno de
Estados Unidos y también traería consigo una nueva valoración del
concepto de la “hombría” en la escala de valores morales de la sociedad
norteamericana, cumpliendo uno de los objetivos primarios de la
subversión política e ideológica en su primera fase de la desmoralización.

Por otro lado, la rebeldía, la osadía y la picardía de los presos
cubanos servirían para contaminar rápidamente a la población carcelaria
norteamericana. Se instituyó el tatuaje en máxima escala, los inventos
de evasión más sofisticados, de corrupción de los policías y la
administración, involucrándolos en el trasiego de las drogas.

La nueva forma de imponer el liderazgo por un grupo muy cerrado dejó sin
respuesta a los delincuentes norteamericanos en su propio patio. Los
cubanos, con sus mecanismos, primero enrolaban en su bando a los
policías y administradores, vendiendo primero información y luego
mercancías, lo que se convertían en muy lucrativo negocio.

Muchos de los prisioneros cubanos que habían sido preparados para este
evento, en algunos casos secuestraron a autoridades penales
aprovechándose de las relaciones que ya habían establecido con los
propios jefes de las instituciones carcelarias y provocaron revueltas,
huelgas de hambre, incendios, etc., como sucedió en una prisión en el
estado de Georgia.

Esta medida activa de enviar los presos cubanos se tejió en el marco de
los cambios y los fenómenos psico-sociales que venían desarrollándose en
la sociedad estadounidense luego de la Segunda Guerra Mundial.

Se había transformado la dinámica familiar” con la incorporación de la
mujer al trabajo para suplir a los hombres que habían ido a la guerra, y
después la recomposición de la familia en unos casos con la ausencia por
muerte y en otros por la sustitución del cabeza de familia. Así, el
concepto del rol jugado por la madre tradicional fue desapareciendo del
hogar.

Cada nuevo rol generó nuevas normas de comportamiento y fomentó ciertos
conflictos que antes no existían.
En E.U., que siempre había sido un país conservador, desde los finales
de los años 50, empezaron a surgir movimientos de rechazo a ciertos
valores respetados en la sociedad, con el apoyo de los sectores
liberales y la prensa, en busca de vender un producto con contenidos
novedosos que llamaran la atención y rompieran las normas establecidas.

Los beatniks, que aparecieron en esta época, se oponían la forma de vida
conservadora y trataban de fomentar el materialismo. Fue un movimiento
encabezado por artistas que consumían drogas, se vestían de forma
peculiar y llevaban una vida disipada sexualmente.

En la década del 60 surgieron los hippies, que, abiertamente, consumían
marihuana y vivían promiscuamente en comunas, en total rebeldía contra
las costumbres conservadoras del pueblo norteamericano.

En esa década se suprimió la oración y la mención de Dios en las
escuelas por reclamos del movimiento ateísta.
Todo esto fue apoyado por los medios de comunicación y las artes escénicas.

El movimiento por la igualdad de derechos de la minoría negra hizo otro
gran impacto en la sociedad norteamericana. El movimiento de liberación
femenino trajo cambios a la conducta de muchas mujeres que expresaban su
modo de pensar vistiéndose sin ropa interior, rechazando el matrimonio
en favor de la convivencia, respaldando el aborto, etc. Los homosexuales
fueron ganando terreno para ser aceptados. Muchas celebridades empezaban
a mostrar públicamente su modo de vida. Todo eso ocurría a la par de las
protestas contra la guerra en Vietnam.

Todos estos factores veladamente fueron aprovechados para desmoralizar a
los Estados Unidos por muchas instituciones que parecían ser
independientes de la URSS pero que fueron creadas y apoyadas por los
órganos de Inteligencia soviéticos.

Los estudiantes, por los años 70, manifestaban su rebeldía ante las
costumbres puritanas del pueblo norteamericano, paseándose por los
jardines de las universidades, con total desenfado, a veces
completamente desnudos. Eran manifestaciones relámpago que pocas veces,
por la rapidez con que las llevaban a cabo, la policía pudo detener.
Fue la época del “do your own thing”. La vida norteamericana, tal como
se conocía, empezó a adquirir otras características.
El final de la década de los 70 y los años 80 fueron el momento de la
proliferación de las mafias de la droga, principalmente colombianas y
cubanas, en territorio estadounidense. Muchos individuos preparados y
enviados a través del Mariel por el gobierno castrista se incorporaron a
esas mafias. En las ciudades donde se concentraron, contribuyeron a
descomponer, con el crimen y las actividades ilícitas, a las comunidades
que los acogieron.

Las drogas preparadas en las prisiones a partir de medicamentos, los
hombres con largas cabelleras sin atención higiénica, las bebidas
alcohólicas ilegales a partir de frutas y azúcar, los negocios con los
carceleros, el liderazgo de pandillas y la corrupción administrativa,
fue la herencia que dejaron estos delincuentes en las cárceles
norteamericanas.

Muchos que venían y que aún siguen viniendo como infiltrados, en algunas
ciudades también han sido un factor de descomposición social. Un ejemplo
palpable es la gran cantidad de cubanos implicados en el fraude del
Medicaid, que han hecho de Miami la capital de este delito. Además de
obtener un dinero fácil para la camarilla castrista generan
desmoralización y crean una mala reputación para los cubanos exiliados.

Han sido terribles los resultados de la contracultura. Baste decir que
ha aumentado en un 13% la tasa de suicidios en personas con edades entre
10 y 24 años: en el año 2014 hubo 5504 jóvenes muertos por suicidio.

La llamada contracultura en Estados Unidos se manifiesta a nivel social
con conductas emblemáticas que se hacen destacar por el uso de ropas y
conductas estrafalarias, como las gorras al revés, los tatuajes, los
pantalones de sobre-talla y por debajo de la cintura. Por lo general,
quienes adoptan este “estilo de vida” lo proyectan además en la esfera
del ejercicio de sus derechos civiles y políticos. Al tratase de
individuos apáticos a los objetivos generales de la sociedad, no
participan en las elecciones y se desinteresan absolutamente de los
deberes cívicos que deben cumplir al no integrarse a los órganos de
defensa de la nación porque la obligatoriedad del servicio militar fue
abolida.

Estos planes de subversión, por lo general, consumen un tiempo
aproximado de una o dos generaciones para alcanzar resultados palpables,
pero una vez establecidos, resultan imposibles de enmendar.

Este tipo de destrucción social presenta muchas ventajas sobre la guerra
clásica en el campo de batalla. Utiliza la amplia libertad y los
derechos del ciudadano que facilita la propia Constitución de Estados
Unidos y sus cuerpos legales, al moverse por debajo de los límites que
las instituciones estatales disponen para perseguir y controlar las
ideas y acciones contrarias al orden social que caracterizan a la
democracia.

La reactivación de las contradicciones entre los intereses de clase de
una sociedad es la divisa fundamental con que trabajan, propiciando
divisiones y conflictos a todos los niveles, en la familia, en la
escuela, en el trabajo, en la universidad, en las iglesias, etc.
pridaissues@gmail.com; Prof. Ed Prida

Source: La sovietización de Cuba y sus consecuencias (III) | Primavera
Digital –
primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/la-sovietizacion-de-cuba-y-sus-consecuencias-iii/

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